Caballo Loco

A comienzos del Siglo XX, Jaime Prohens Juan llega a la localidad de Combarbalá, cruzando el Atlántico desde su Mallorca natal, sin pensar en que su arribo a Chile significaría la consolidación de su sueño y el inicio de una historia familiar ligada a la tierra y la agricultura en el Valle del Limarí.

Inmerso ya en un Chile en pleno desarrollo, y tras dedicarse a diversos quehaceres, pudo establecerse con un pequeño negocio particular. Ese mismo año contrajo matrimonio con Soraida Arias Acevedo, con quien tuvo cinco hijos: Rafael, Jaime, Alfonso, Guillermo y María.

Uno de los sueños que motivó su aventura en Chile fue el desarrollo de la agricultura en un lugar que, según los datos que había recabado, reunía condiciones privilegiadas para el cultivo. Así adquirió los derechos del fundo “MalPaso”, en la actual comuna de Monte Patria, Región de Coquimbo.

Desde un comienzo, la eficiencia e innovación en el manejo de los cultivos y sistemas de riego han sido un sello característico de la familia Prohens, pues le permitieron desarrollar una zona del Valle del Limarí donde pocos creían que se podían invertir recursos y esfuerzos.

De esa forma, durante la década del 30 plantaron cerca de 100 hectáreas que destinaron a elaborar vinos y alcoholes, ganando fama rápidamente por la calidad de su vino añejo o “de misa”.

Su hijo, Guillermo Prohens Arias, recién egresado de Agronomía con mención en Enología de la Universidad de Chile, llegó a trabajar junto a él, al mando de la hacienda MalPaso. Este hito es el puntapié de una transformación que cimentaría la base del Sería este joven y visionario agricultor, quien se especializa en la producción de un vino licoroso comercializado con el nombre de Viñas MalPaso. Este se vendía a distintas congregaciones religiosas del país, además de la elaboración, en forma paralela, de una línea de mostos blancos y alcoholes.